Probablemente el tiempo tiene el mismo efecto que la distancia al observar las cosas. Entre más lejos se está lo real se distorsiona.
Lo real se ha distorsionado.Vivimos en la osadía de soportar las depresiones y fantasmas que nos acometen.
La mirada se pierde y adquiere un tono de terror.
La cara se desfigura, cambia de color.
Las lagrimas brotan y el cuerpo tiembla y de pronto las manos golpean la cara de un cuerpo emaciado, el sonido no las hace reparar.
Nada regresa, se va, se pierde.
No discierno que imágenes me acechan, imágenes que se convierten en cascadas de horizontes desgarrados y solfataras de sufrimiento inagotable.
El volcán vuelve a dormir pero será sólo por unos minutos, no durará mucho su silencio.
Esa fumarola, ahora perenne, es la antesala intermitente de los vomitos de lava.*
Consecuencias celulares y moleculares que merman segundos de vida biológica **, zapas que cavando cuerpos reducen agonías.
* Entiéndase espíritu
** Me permito decir vida biológica por que la espiritual, la sensorial, la presencial ha muerto y entre más tiempo pasa, la escena se ve mas borrosa pero el dolor se vuelve urente y la vida carente de valor y de sentido.
Mercedes Gomez

