Nadie sufre los estragos de la vida de la misma manera, a nadie le tocará vivir las mismas crueldades y algunos abandonaran la vida sin conocer las desgarraduras del corazón o las llamas del alma.
Muchos otros, indolentes e inconscientes, atraviesan la vida pisoteando gente para asegurar su hedonismo hasta que un día su vida extrema e ilegal los envuelve en la asfixia de la muerte.
Así de fácil y frugal suena la palabra sufrimiento pero las aristas que pueden espinar este vocablo son infinitas. Algunas espinas son escasas y están reservadas para ocasiones especiales, sólo algunos seres tendrán el privilegio de sucumbir ante su veneno.
El sufrimiento es un estado indescriptible y a diferencia de un paisaje, el sufrimiento, no puede ser plasmado en un lienzo ni permitir que otros lo experimenten generando una empatía dolorosa. No. A lo mucho nuestra descripción es suficiente para ocasionar lastima o evocar hastío.
Dinero, salud y poder provocan que el vulgo aclame e incluso que profese anhelo y estima por el amigo afortunado rodeado de bienes , pero una vez tirado y pisoteado por la vida, sucio y bajo los escombros, no será acreedor ni siquiera de un gesto de amabilidad, una visita significará una pérdida de tiempo, para la humanidad vulgar las conversaciones deberán versar sobre temas "agradables" infortunios o enfermedad son tabúes que la sociedad actual abomina. Observemos al enfermo crónico, al discapacitado, al mendigo, al que ha sufrido la muerte de un familiar, al enfermo de Cancer, al que ha pérdido su fortuna… Quien le busca? Quien le visita? Quien le ayuda? Es posible que al enfermo se le visité en una ocasión por morbo o protocolo, pero una vez hecho esto jamás volverá a procurarsele atención, ya que el humano toma por pérdida de tiempo ( como ya se mencionó ) el acudir en ayuda o compañía de otros. La humanidad vulgar solo encuentra su lugar en el hedonico de lo que el prójimo le retribuya en estatus o materialismo. Qué asco de especie que asco me da el ser parte de esta hez “humana”. Maldita y maligna plaga. Por qué soy parte de esta putrefacta especie? Salvación inmediata a esta castigo no merecido, ergo existencia: Gente que abomine esta putrefacción a la que pertenecemos.
Al hombre le complace arruinar a otro hombre, jamás debemos fiarnos de aquellos que nos buscan. Faz de humano y corazón de bestias. Cuidarse del engañó y la tradición, así como los males que puedan profesarnos los hombres es menester de cada día y cada hora.
Humanos … Siempre asustados del sufrimiento, rehuyendo estrujar heridas propias y ajenas, mendigan vergonzosa molicie y dioses benevolentes. Sólo algunos sabios y virtuosos sólo algunos con los que mi intelecto y alma ha estado agradecida. El resto solo busca el circo: ahora se matan por juego y diversión.