De viajes y pensamientos.
El tiempo y las mareas no esperan a nadie.
martes, 5 de agosto de 2014
Apología innecesaria del ateísmo
En el supuesto de que un ser supremo existiera y yo negara su existencia, le estaría otorgando indulgencia, ya que lo redimiría de la culpa del horror y la catástrofe de la realidad que se vive. Cierto, lo niego, ergo lo eximo.